"Un pequeño sitio donde desaparecer" es una entrada que nos transporta a esos pequeños momentos en los que nos evadimos del mundo. Esos sitios que hacemos nuestros ¡Espero que te guste!

Un pequeño sitio donde desaparecer

Estaba sentado, sin hacer nada especial. Me encontraba perdido entre los árboles de un puerto de montaña no muy alejado de la ciudad. Solía ir mucho por esa zona, pues no tardaba más de 15-20 minutos en llegar, y estaba lo suficientemente lejos para que la contaminación lumínica no tuviera fuerza, dejando brillar a las estrellas.

Para llegar ahí necesitaba ir con el coche. De normal, cuando quería desaparecer unas horas, me pasaba por una gasolinera cercana y compraba una cerveza, una Coca-Cola y una botella de agua. Si además era la hora de cenar también compraba algo para picar. Luego seguía la carretera.

El camino me resultaba cómodo, además, me lo sabía perfectamente. Cada curva estaba grabada en mi mente, los diferentes miradores e incluso las zonas de escalada, aunque no he sido nunca de trepar, no. Eso no era lo mío.

De normal arrancaba el motor y no paraba hasta la parte más alta del puerto. Si llegas por el lado de mi ciudad, la última curva del alto gira a la derecha, donde hay una pequeña zona para dejar el coche e ir al mirador que está a unos 15 metros. Sin embargo, me suelo meter por un pequeño camino y me separo un poco de él, pero tampoco mucho. No me fío de perderme por el monte, a la noche es demasiado fácil.

Generalmente suelo ponerme algo de música, algo lento y triste que me haga darme cuenta de lo infeliz que soy y me machaque emocionalmente. Si, lo sé. No suena nada bien, pero hay veces que es lo que necesito. Me tomo mi bebida lentamente mirando al infinito mientras saco un bolígrafo y un cuaderno. Es curioso, pero cuanto más me duele el pecho, el movimiento de mano se vuelve más frenético e instintivo. Noto como toda emoción se hace más y más intensa. Hay veces que noto como alguna lágrima esporádica recorre mi rostro y acaba resbalando por mi barbilla, para acabar suicidándose en el folio.

Es increíble lo que llega a doler. En ese momento el folio forma parte de mi, noto como cada palabra acuchilla mi piel. Cada coma es un golpe que no se encajar, pero lo que más duele es la frustración del punto y final que no soy capaz de escribir

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Fin.
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Lector beta: @smoker_9206
 
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